Por Mariana Carbajal
Hay un
antes y un después de los encuentros. Lo sabe cada una de las miles de
mujeres que han tenido la oportunidad de sumarse a esa experiencia tan
movilizadora y energizante de tres días de talleres, debates,
discusiones, tertulias y festivales.
Pero los encuentros empiezan mucho
antes de su inauguración oficial: la experiencia se inicia en el viaje,
en las largas horas de micro hasta llegar al destino, donde se comparte
tanto más que el mate y galletitas, donde las historias de vida
adquieren otros sentidos y la sororidad, la hermandad entre mujeres, se
corporiza.
Pero también hay un antes y un después en los 26 años de
historia del Encuentro Nacional de Mujeres: el quiebre, tal vez, haya
sido el ENM que se celebró en Rosario, en 2003, cuando por primera vez
en la tradicional marcha del cierre flamearon los pañuelos verdes, que
luego se convertirían en símbolo de la Campaña Nacional por el Derecho
al Aborto Legal, Seguro y Gratuito creada en 2005.
Fue en ese ENM que se
convocó el primer taller de “Estrategias por el derecho al aborto”,
como forma para evitar la presencia de las católicas fundamentalistas
que desde un año antes, en 2002 en el ENM de Salta, empezaron a
“infiltrarse” en los talleres sobre aborto, anticoncepción y derechos
sexuales y reproductivos para tratar de imponer en las conclusiones sus
puntos de vista ultraconservadores: para sumarse al taller de
“Estrategias por el derecho al aborto” había que estar a favor de la
despenalización y legalización, un piso de acuerdo que no se ponía en
discusión. La Campaña se empezó a gestar en el marco de aquel ENM de
Rosario. Aquel taller fue su antecedente.